|
Presentación
Según cifras estimadas del INEI, en el año 2006 la participación del sector agropecuario sobre el PBI de la región Junín fueron del orden
del 8.3%; en relación a la importancia relativa del sector agropecuario en la economía regional.
La producción agrícola tiene una alta correlación con los factores climatológicos.
Los rendimientos de los cultivos a través de los años han venido incrementándose, principalmente aquella productividad que obtienen algunos núcleos organizados y
de explotación intensiva de tierras, tanto en Sierra como en Selva.
Las causas de bajos rendimientos se originan por la conducción tradicional de los terrenos cultivables, la deficiente y/o nula aplicación de semilla certificada,
abonamiento y aplicación de pesticidas inadecuados, limitado uso de maquinaria agrícola (en piso de valle), el exagerado minifundio acarreado de la Reforma Agraria,
y sumado a ello la deficiente articulación institucional para la transferencia, que algunos profesionales desean volcar en los centros de producción y receptividad
limitada de tecnología de parte de los productores, debido a su arraigo socio-cultural.
Las características geográficas y ecológicas propias del ámbito departamental, han establecido una vocación especial hacia determinados cultivos, por ejemplo las
zonas de Huasahuasi (Tarma), Comas (Concepción) y Ulcumayo (Junín) para la producción de papa, las zonas del piso de Valle del Mantaro y Tarma para la producción de
legumbres, granos, cereales, hortalizas y pastos cultivados principalmente; las quebradas interandinas que proveen de legumbres, hortalizas y frutas diversas.
La zona Alta del Canipaco y Quero para la producción de trigo, cebada y maca; siendo de mayor aptitud ganadera (vacunos de leche), la Meseta del Bombón para la
producción de maca y emporio ganadero como camélidos y ovinos y las zonas de Ceja de Selva y Selva producen principalmente cítricos, café y otros frutales que abastecen
el mercado regional y el de Lima.
La Cuenca del Mantaro, que es la más grande en el centro del país, se caracteriza por la estratificación en niveles de explotación agrícola: alta, media y baja y según
los pisos altitudinales en que se constituyó la fisiografía o paisaje de toda la Cuenca en su conformación de Norte a Sur; su explotación está influenciada, por la incidencia
de otros factores como calidad de suelo, agua, clima, medio ambiente, tamaño de las parcelas e inversión.
El dinamismo de la actividad productiva en el campo esta sujeto al comportamiento agroclimático de cada campaña agrícola, y a la idiosincrasia del agricultor, que planifica
su cultivo de acuerdo a la oferta y demanda de la campaña anterior, a estos factores básicos, en el caso de selva, se suman la presencia de plagas y enfermedades en frutales.
En los casos de café y cacao, la situación se torna más crítica por los bajos precios internacionales que se pagan por dichos productos, que son netamente exportables.
La situación antes descrita se viene contrarrestando con la instalación de Centros de Investigación, Centros Experimentales, Universidades, Institutos Tecnológicos tanto públicos
como privados, así como instituciones privadas que viene impulsando el desarrollo de productos con alto potencial exportador y agroindustrial como la papa de variedad Capiro,
alcachofa sin espinas, maca, hierbas aromáticas y frutales nativos de Selva, entre otros productos promisorios para la industria y comercialización.
|